agosto 30, 2026

Creando empresa aún con miedo

La primera vez que firmé un pedido importante, no dormí esa noche.

No porque no supiera vender. Tampoco porque dudara de mi producto. La realidad era mucho más simple: tenía miedo. Miedo de no cumplir, de perder dinero, de equivocarme y de que todos descubrieran que quizá no estaba listo para dirigir una empresa.

Curiosamente, esa sensación nunca desaparece por completo. Cambia de tamaño, cambia de forma, pero sigue ahí. La diferencia es que hoy, después de más de dos décadas construyendo empresas, de haber visto crecer organizaciones de más de 400 colaboradores y de levantar un grupo empresarial en el sector de metales e insumos desde prácticamente cero, entendí algo que me habría gustado aprender mucho antes: el miedo nunca fue el enemigo. El verdadero enemigo era esperar a que desapareciera para actuar.

Como dijo Nelson Mandela: «El valiente no es quien no siente miedo, sino quien conquista ese miedo.»

El miedo siempre encuentra una excusa… pero los resultados solo llegan con acción

Cuando alguien está comenzando un negocio, suele pensar que necesita más dinero, más experiencia, más contactos o el momento perfecto. Yo también lo pensé.

Esperé oportunidades que nunca llegaron y, cuando finalmente decidí moverme, descubrí que el mercado recompensa mucho más a quien aprende rápido que a quien espera demasiado.

He visto emprendedores perder años perfeccionando una idea que jamás lanzaron. También he visto personas con recursos limitados construir negocios extraordinarios simplemente porque decidieron empezar.

No confundas prudencia con inmovilidad.

Las mejores decisiones empresariales rara vez vienen acompañadas de absoluta certeza. Se construyen tomando información, analizando riesgos y, después, avanzando.

Cada venta te enseña algo. Cada cliente te corrige. Cada error te hace más fuerte que cualquier curso o libro.

El miedo no desaparece cuando construyes una empresa. Lo que cambia es que dejas de pedirle permiso al miedo para poder avanzar.

- Leonardo Gómez

No necesitas sentirte listo; necesitas dar el siguiente paso

Existe una frase atribuida a Winston Churchill que siempre me ha acompañado: «El éxito consiste en ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.»

Quien emprende debe entender que el fracaso no es el final del camino; muchas veces es el precio de entrada para construir algo grande.

Durante estos años he tomado decisiones acertadas y otras que me costaron tiempo, dinero y tranquilidad. Pero ninguna de ellas me enseñó tanto como los momentos en los que las cosas no salieron como esperaba.

Si hoy estás iniciando tu empresa o apenas estás consiguiendo tus primeros clientes, quiero decirte algo que habría agradecido escuchar cuando empecé: no permitas que el miedo tenga más poder que tus sueños.

No necesitas tener todas las respuestas. Solo necesitas comprometerte a encontrar las siguientes.

Las empresas que hoy admiramos no nacieron siendo gigantes. Comenzaron con una persona que decidió actuar mientras todavía sentía incertidumbre.

Quizá esa persona hoy seas tú.

Cuando dentro de algunos años mires hacia atrás, descubrirás que el día más importante no fue cuando dejaste de tener miedo. Fue el día en que decidiste avanzar a pesar de él.

Autor: Leonardo Gómez

Empresario, emprendedor y siempre amante de los retos. Amo escribir y aportar al crecimiento empresarial un granito de arena con estos artículos.